El bioetanol se utiliza como componente oxigenante o combustible para el transporte en motores de combustión interna, facilita una combustión más completa del carburante y proporciona un alto octanaje a los vehículos motorizados.
Las estaciones de servicio que suministran gasolinas que contienen bioetanol identifican o etiquetan la gasolina de acuerdo con su contenido. Hay cuatro categorías básicas de etiquetado de acuerdo con el nivel máximo de mezcla de bioetanol: E10, E15, E27 y E85.
La mezcla más utilizada en el mundo es E10, es decir, una mezcla de 10% de bioetanol y 90% de gasolina, y los principales beneficios que brinda son los siguientes:
Reduce gases de efecto invernadero (GEI) debido a que el bioetanol es carbono neutro ya que la biomasa absorbe la misma cantidad de CO2 que libera al quemarse. Además, su ciclo de vida reduce significativamente GEI al requerir menor intensidad energética para su producción, comparado con la gasolina y otros oxigenantes.
Su origen natural mejora la calidad del aire en las ciudades porque al no provenir de hidrocarburos reduce las emisiones de compuestos orgánicos volátiles, azufre, partículas finas y tóxicos como el benceno.
Son una parte importante de la solución para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles y transitar hacia la descarbonización del sector transporte en países como México.
Contribuye a reducir los costos de las gasolinas ya que históricamente el bioetanol es más barato que la gasolina y el Metil ter-butil éter (MTBE), el oxigenante que se usa como mezcla en las gasolinas en México, y prohibido en varios países por sus efectos negativos al medio ambiente.
Impulsa la economía agrícola al crear empleos directos e indirectos necesarios para el desarrollo de la agroindustria nacional de bioetanol.
Mejora la salud pública al reducir las emisiones de partículas finas asociadas a enfermedades cardiovasculares y respiratorias.